Ella Arriba T ambién se suele llamar “La Vaquera, o La Misionera”, porque nos hace recordar a las vaqueras que mo...
Ella Arriba
También se suele llamar “La Vaquera, o La Misionera”, porque nos hace recordar a las vaqueras que montan a caballo. Es la postura preferida de los hombres y de las mujeres también, ya que a ellos les encanta verte gemir de placer. Al tomar tú el control, puedes cambiar cuando tú quieras la cadencia del ritmo, y la profundidad de la penetración. Es una postura muy visual, ya que además, excita mucho al hombre la visión de la mujer sobre él. Si los hombres se enamoran por los ojos, esta es la postura preferida por excelencia. Porque aunque a ellos también les gusta mandar en la cama, ceder el control nunca está de más, y puede llegar a ser de lo más divertido para la pareja.
El misionero
No sólo eso, sino que también permite una gran cantidad de variantes,
y algunas de ellas las mencionaremos más tarde. Por ejemplo, puedes
entrelazar las piernas en su espalda, lo que le añadirá un extra de
morbo, y también aumentar de alguna manera el ritmo al que vais. Aunque
el control lo tiene él, tú también puedes hacer cosas para variar la
experiencia.
La vaquera invertida
Sí, es como la primera que hemos mencionado, ella arriba, pero de una forma invertida. Es decir, en vez de mirar a la pareja de frente, se hace de espaldas. Esto excita muchísimo más a los hombres, porque combina la visión de la espalda, como ocurre en otras posturas, con la comodidad de estar tumbados.
El perrito
Otra de esas posiciones que son muy
efectivas, y aunque no lo parezca, es de las preferidas de los hombres.
También suele gustar bastante a las mujeres, porque no exige demasiada
flexibilidad, y es bastante cómoda. Es la del perrito. No tiene mucha dificultad, simplemente hay que ponerse a cuatro patas, y el resto, es intuición.
Esta postura, además, es ideal para
aquellos hombres acompejados por la medida de su pene, ya que permite
una profunda penetración. A ellos no solo les gusta por lo visual, sino
porque también tienen a su alcance prácticamente todo tu cuerpo.
Al igual que la postura de hacerlo de
pie, esta también vale para muchos lugares, y es muy dinámica, aunque
requiere esfuerzo de ambos. Primero debéis encontrar un sitio, pero eso
no es difícil, porque puede servir desde el baño, hasta cualquier silla
donde queráis hacerlo. Él se sienta, y tú encima. No hay mucha explicación. Aunque a ellos les limita el movimiento, también puede excitarles mucho. Si
quieres que sea realmente efectivo, anímate y échate un bailecito
sensual para calentar motores antes de ponerse manos a la obra.
El valedictorian
Esta es una de las variantes del
misionero de las que hablábamos antes. No es demasiado difícil, y puede
que él ni se entere de que es una variante, porque consiste
sencillamente en poner las piernas en forma de “V”, mientras él está
encima de ti, penetrándote. ¿Qué ventajas tiene? Al igual que cuando
entrelazas las piernas, la penetración es mucho más sencilla.
Además, si lo combinas con los
ejercicios de Kegel, él lo notará mucho más, y sentirá mucho más placer,
por lo que hay que animarse a probarlo, desde luego.
Aunque es una de las posturas favoritas
de ellas, también a ellos les encanta. Él está al borde de la cama, de
rodillas, y tú estás sentada. Él te estrecha en tus brazos, mientras te penetra, y tú tienes que poner las manos sobre la cama pues debes ser el punto de apoyo. Es bastante sencilla y sirve para conectar.
A ellos les gustaría tener a mano todo tu cuerpo, y tú también puedes abrazarle y disfrutar de todo el acto.
Variante de pie
De hecho, no debería ser una variante,
porque aquí la mujer está de pie también, y no como en la otra, que está
siendo sujetada por su pareja. En cualquier caso, la dinámica es bastante sencilla, puesto que es más o menos que la postura del perrito, pero de pie.
Solo hay que encontrar un sitio donde puedes sujetarte, ya sea una
mesilla, una mesa, una silla, o cualquier cosa que se te ocurra.
La penetración es bastante profunda, así que os sentiréis el uno al otro, y si lo hacéis delante de un espejo, también podéis añadirle algo de morbo extra, que nunca está de más.
Puede llegar a ser algo complicada, pero
es de las más placenteras. Él está tumbado bocaarriba, y luego tú tomas
una postura, como si fueras una rana. No es tan complicada como parece,
sólo hay que ponerse manos a ello, y ya se pilla el truco enseguida. Tenéis
que poner ambos de vuestra parte, porque él te tiene que sujetar para
mantener el equilibrio, y tú puedes usarlo a él como apoyo.
Es de esas posturas que al menos, una
vez en la vida, hay que probar, porque si no, uno se arrepiente. Muchos
la utilizan como una para ocasiones especiales.
Variante de la vaquera
Las posiciones sencillas tienen muchas
variantes, pero todas igual de efectivas. Esta variante puede no llegar a
ser tan cómoda como la original, en la que tú te apoyas en las rodillas
para dejar que te penetre, sino que estás de cuclillas. Para
tener una mayor estabilidad, lo mejor es que él te ayude sujetándote, y
tú puedes apoyarte en sus músculos.
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